Mi pasión Griega (2ª parte)
Después de tantos años inventando mi propia geografía de las tierras helenas y adquiriendo, poco a poco, una imagen idealizada del país, cabía la posibilidad de que mi primer encuentro físico y real con Grecia resultara decepcionante. De hecho, Atenas me recibió por primera vez una bochornosa tarde de agosto, con 42 grados de temperatura y una posterior tormenta veraniega (la más violenta y estruendosa que recuerdo) que echó a perder mi primer paseo nocturno por sus calles.
Al día siguiente, como compensación, tuve la agradable sorpresa de abrir la ventana de mi habitación y encontrar justo enfrente las impresionantes columnas del templo de Zeus Olímpico. Era el verano de 1992 y en España (sumida entonces en los fastos del V Centenario, la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona) no cabía un alfiler, los precios de los alojamientos estaban por las nubes y resultaba más barato pasar quince días de vacaciones en cualquier destino de media distancia. La elección estaba más que clara: había llegado el momento de realizar el tan ansiado viaje a Grecia. … Seguir leyendo


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