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Ventanillas.

marzo 28, 2014 7 Columnas, La Lola se va a los puertos, Lo Ultimo 3 comentarios

Acabo de volver de Madrid. Aprovechando que aquí el martes era fiesta (El día la independencia. Sí mujer, el final de la guerra contra los turcos, una de las varias que te conté el otro día), pues alargamos el fin de semana (por la cara, que aquí no hacen puentes) y nos fuimos al Foro, que los niños tienen que seguir en contacto con sus raíces, que ya estoy hartándome de que me digan que quieren hacer un “play date” (que viene a ser invitar a un amigo a jugar a casa) o que les prepare el “lunch box” (cosa que también me toca las narices, porque con lo que pagamos en el cole, ya les podrían preparar la comida ellos ¿no?).

La lola

La lola

Bueno, pues fue llegar y el taxista nos informó que “se estaba muriendo Suárez” (para los que no lo sepan, el primer presidente de la democracia española). Mi marido, que de política pasa mucho, contestó con “¿pero no se había muerto ya?”. Al taxista no le hizo mucha gracia y nos contó que no, que no se había muerto todavía, pero que el hijo había dado una rueda de prensa diciendo que se moría en 48 horas.

Hay que ver lo precisos que son algunos. A las 48 horas, y mientras comíamos en un restaurante de la sierra con vistas a una rotonda que tenía una gran bandera española, el niño, que se fija mucho en todo, nos informó que la bandera “se estaba cayendo”. Vamos, que la estaban poniendo a media asta, con lo que llegamos a la conclusión que el hijo de Suárez había estado certero en el cálculo.

Pues desde el momento taxi, hasta el momento bandera, no se habló de otra cosa en la tele. Que si películas sobre su vida, que si entrevistas de hace mil años, que si la transición, que si el nacimiento de la democracia (la nuestra, no la de los griegos). Con las ganas que tenía yo de empaparme de un buen programa de cotilleo y hasta en el “Sálvame” conectaban cada dos por tres con el hospital para ver cómo estaba el pobre hombre.

Que no digo yo que no fuera una figura importante, dios me libre, pero como decía el magnífico humorista gráfico El Roto en su viñeta de El País, “No sé si esto es honrar a los muertos, o necrofilia”.

Así que nos hemos vuelto con la sensación de haber vivido un momento histórico, pero un poco hartitos de tanto recuerdo y tanto funeral, la verdad. Tanto, que casi agradecía la perspectiva de la vuelta a nuestra realidad actual. Claro, que como suele pasar, la realidad ha vuelto a superar a la ficción.

Tú pensarás que hoy en día, comprar cualquier chorrada por internet y recibirla en pocos días en tu casa, desde cualquier país europeo, es cuestión de un click y una tarjeta de crédito. Pues no. Aquí no. Al menos, aquí no, si la chorrada se te ha ocurrido comprarla a una empresa americana.

Mi marido, que es el rey de las herramientas, hizo una compra vía Internet en USA. Un destornillador automático para las tuercas del coche, o sea, nada del otro mundo. Cuando llegó el paquete, la oficina de UPS le llamó para informarle que el coste de aduanas era de 100 € y que si quería que pasaran ellos los trámites y le entregaran el paquete a domicilio, a esa cantidad había que añadirle otros 90 €. Si no, tendría que hacer él la gestión y recoger la mercancía en Aduanas.

Y claro, ¿para qué sirve una esposa “inmortal” si no es para ocuparse de todas esas gestiones que los demás no pueden hacer porque están en la oficina, o en el cole, o en donde sea, pero protegidos por un horario que a mí hasta hace poco me parecía un horror, pero que últimamente me está pareciendo un reducto donde nadie te puede molestar?. Pues has acertado: me tocó a mí ir a hacer el trámite. Total, para qué pagar esos gastos extras si tú te puedes acercar “un momentito”. Tú, que no tienes nada que hacer en todo el día, según él.

Pues a aduanas que me fui el miércoles en cuanto mi marido y los niños salieron camino del colegio.

Lo que recojo aquí es la narración fiel de mi periplo, (palabra, que, por si no lo sabes, viene del griego y quiere decir: “Viaje o recorrido por lo común con regreso al punto de partida” tendría que haberlo mirado antes de ir a aduanas).

Voy con el número de recogida que me habían proporcionado hasta Golden Air Cargo , en la zona de mercancías del Aeropuerto. Tras casi perderme en el laberinto de pasillos hasta llegar a la oficina de UPS, me enfrento con la primera ventanilla (en adelante y entre paréntesis el número de “paso” que proceda). Empezamos:

1). En esta primera ventanilla me dan un sobre con varios papeles y pago 15 € por su gestión. Parece que con eso ya puedo ir a la zona de recogida. Pienso que todo va a ser más rápido de lo que pensaba y me encamino hacia donde –supongo- pagaré las tasas de aduana y me entregarán mi paquete.

(2) Les entrego el papel y traen el paquete. Cuando ya estoy alargando los brazos para recibirlo,
lo dejan en el suelo y me piden que pase por aduanas.

(3) En “aduanas” me informan del importe del impuesto, que depende del tipo de mercancía que recibas. Les digo que de acuerdo y me mandan a otra ventanilla.

(4) Cuando llega mi turno, rellenan unos papeles frente a mí y los pasan a otra ventanilla. A la misma que me mandan a mí, claro.

(5) Tras otra espera, rellenan más datos y me piden que vaya a la misma ventanilla donde fui la primera vez para añadir una firma y que luego vuelva con lo que me den para que lo firme su jefe. Yo aquí empiezo a tener serias sospechas de que se están quedando conmigo.

(6) En el mismo sitio donde me dieron los primeros impresos, le ponen una firma más a mis papeles.

(7) Vuelvo a la ventanilla a la que me mandaron en quinto lugar para que “el jefe” firme lo que me acaban de firmar y le devuelva los papeles al de la ventanilla. (Un poco maniáticos con tanta firmita, ¿no?)

(8) Ahora toca que el buen señor rellene más papeleo y me indica que me dirija al otro lado del aparcamiento, a la ventanilla de aduanas para pagar el importe.

(9) Voy directamente a la caja para pagar, pero el señor me dice que no tengo “numerito” (numeraki, en griego) y que lo tengo que conseguir en la ventanilla nº 7.

(10) En la ventanilla 7 me dicen que pase por el despacho del jefe. (¿Habré hecho algo malo?)

(11) El jefe (otro distinto de la primera vez) añade un “numeraki” a mis papeles y me dice que vuelva a la ventanilla 7.

(12) Ventanilla Nº 7: Inscripciones. Firma. Me mandan a la número 11. No pago ningún importe.

(13) Ventanilla Nº 11: Exportaciones. Firma. Me mandan a la número 14. Sigo sin pagar ningún importe.

(14) Ventanilla Nº 14: APTE (es lo que ponía en la ventanilla, no me preguntes qué quiere decir): Me dicen que en 15 minutos pase por la ventanilla 16. Me voy a tomar un café. Esto sí lo pago. 3 €.

(15) Ventanilla Nº 16: DETE (otra incógnita). Recojo un papel y me mandan a pagar a la ventanilla 18.

(16) Ventanilla Nº 18: Banco de Grecia. Pago. El resguardo lo pasa el amable señor a la persona que tiene sentada en la ventanilla de al lado y me manda a hacer la cola a la ventanilla 19 para recoger mi resguardo.

(17) Ventanilla Nº 19: Recojo más papeles y el resguardo de pago. Me dicen que vaya a recoger la mercancía al otro lado del aparcamiento. (¡Por fin!)

(18) En el mismo mostrador del paso 2 enseño los papeles que me han dado. Vuelvo a alargar los brazos para que me den mi paquete. ¡Ja! El paquete no se mueve del suelo. Ahora tengo que pasar por otra ventanilla que, por lo que me indican, está al fondo a la derecha (y no es el cuarto de baño).

(19) Al fondo a la derecha hay dos ventanillas. En la primera entrego mis papeles. Me mandan a la segunda ventanilla.

(20) El compañero de la primera ventanilla le acerca los papeles que yo le había dado al de la segunda. Les echa un vistazo (¡ni siquiera me pone una firma!) y me manda a “almacenamiento” (ver paso 2)

(21) Pago la cantidad que falta Y ME ENTREGAN EL PAQUETE A LAS TRES HORAS EXACTAS DE HABER LLEGADO AL AEROPUERTO.

Vuelva a casa exhausta con tanta ventanilla, y me viene a la cabeza el famoso artículo de Mariano José de Larra, que si hubiera sido griego, se hubiera llamado, por ejemplo, Stavros Larrakis y en lugar de “Vuelva usted mañana” habría escrito “Vaya usted a otra ventanilla”. Pero claro, él lo escribió en el siglo XIX…

Lola Larreina para AtenasDigital.com

Hay 3 comentarios en esta entrada:

  1. Expatriada inmortal dice:

    Que paciencia tienes Lola! Yo en el paso7 habría jurado en arameo y me habría vuelto a mi casa. Eso sí,llorando como una Magdalena. Estos griegos habrán inventado la democracia, cosa que te recuerdan constantemente, pero les queda un largo camino para simplificar la burocracia e informatizar los sistemas. Ahí les llevamos ventaja.
    Como me rio con tus artículos. Gracias!

  2. nihartatripi dice:

    pues yo al paso 2, que ya voy conociendo a mis clásicos… (nunca mejor dicho)

  3. O. dice:

    Eso es ser inmortal Lola!!!!!! No no no…..yo directamente conociendo un poco de estas cosas hubiera dicho…» Nanai de la China «. Que buena eres!!!!! Ahora esperemos que tu querido maridin disfrute mucho de su juguetito.

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