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Deportes de riesgo

mayo 29, 2015 7 Columnas, La Lola se va a los puertos, Lo Ultimo 1 comentario

Con la llegada del buen tiempo y la “operación bikini”, lo mejor es practicar un deporte (y esconder la Nutella). Si no te van los gimnasios, bien porque, como yo, eres de los que los financias, pagando las cuotas, pero sin pisarlo, o bien porque no te seduce el deporte en cerrado, siempre tienes los deportes de riesgo, ya sabes, todos esos que terminan en “ing”. El presupuesto tampoco es un problema, porque aquí en Grecia es muy fácil practicar este tipo de deportes. Sin salir de Atenas. Es más, sin salir de tu propio barrio (o al menos del mío).

La Lola

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Yo he descubierto unos cuantos desde que vivo aquí. El primero, y que puedes practicar todos los días del año, sin absolutamente ninguna limitación es el “paseing”. Pasear por las calles de mi barrio hace que los sentidos se agudicen, los músculos se refuercen y los reflejos se acrecienten. Y todo ello aderezado con altas dosis de adrenalina, ya que siempre existe la posibilidad de que a) te pille un coche, b) te rompas un tobillo al meterlo en un agujero y c) te abras la cabeza contra un árbol que está en medio de tu recorrido.

Si tienes suerte, este primer deporte se puede tornar aún más excitante si colaboran los fenómenos atmosféricos. Por el mismo precio, si llueve, y sobre todo si llueve torrencialmente, le puedes añadir a la modalidad simple de “paseing”, la de “calading”. Consiste esto último en intentar sortear los obstáculos de la versión simple, a saber, coches, agujeros en el suelo y árboles por doquier, mientras tratas de no mojarte los pies con los auténticos ríos enfurecidos en que se convierte cualquier calle.

En este caso hay dos niveles de dificultad. Puedes conseguir el “calading lite” que te hará llegar a casa con los zapatos para tirar a la basura y la pernera del pantalón empapada hasta la rodilla, o el “calading pro”, que se alcanza cuando combinas el primero con uno de los obstáculos del “paseing” y terminas cayéndote cuan larga eres en cualquiera de los rápidos que se forman.

Para los aficionados al motor, tenemos el “conducing”. Nada te hará endurecer más los músculos del cuello y los brazos que enfrentarte a un recorrido al volante de tu coche. Tus piernas ganarán definición con el constante movimiento de pedales de freno, acelerador y embrague. Tus reflejos parecerán cosa de “matrix”. En este caso, a los obstáculos del deporte en sí (otros coches que aparecen por doquier, el que está aparcado bloqueando media calle…) se les suman los que proporcionan otros deportistas que se encuentran practicando “paseing” y “calading” y que pueden arrollarte en cualquier momento si no han andado lo suficientemente finos en la práctica de su deporte.

Si estás practicando el “conducing” para recoger a los niños del cole, estás de suerte, porque en la misma sesión podrás practicar los tres deportes anteriores, más el “paraguing”, que consiste en conseguir llegar al coche sorteando los obstáculos del “paseing” y del “calading” mientras sujetas un paraguas, los dos “lunch boxes”, las dos mochilas, las dos bolsas de deporte e intentas que tus hijos no se mojen. Esta modalidad es de gran dificultad y conlleva un alto riesgo de terminar sucumbiendo.

Lo cual nos llevaría al “hospitaling”. Si se trata de “hospitaling” versión pública, tendrás que dominar las técnicas más básicas de supervivencia, tales como falta de cama, escasez de alimento y limitación de acceso a medicamentos. Además la cosa se puede complicar si te toca el médico que lleva quince guardias seguidas por falta de personal debida a los recortes. La versión privada del “hospitaling” es más indicada para deportistas (con seguro médico privado, claro) que quieran mejorar sus técnicas de anticipación, debate y sublimación de la suspicacia. Necesitarás estas herramientas, por ejemplo, para convencer al médico (en esta versión lo tendrás más fácil porque probablemente no habrá hecho tanta guardia) de que el ataque de alergia que te ha dado (probablemente por practicar “paseing” entre tanto árbol), no requiere de cinco días de hospitalización.

Pero en estos días, no hay ningún deporte de riesgo que pueda compararse con el “acuerding”, y éste además, se está practicando muchísimo a ambos lados del mediterráneo y en la comunidad europea en general (y en el eurogrupo en particular). Con esta modalidad atlética te tendrás que doctorar en paciencia, cintura, tolerancia a sobresaltos, estrés, incredulidad, ataques de risa incontrolados (esto, sobre todo los que lo practiquen, en, por ejemplo, España), y lo que es peor, tendrás que estar preparado para  no conseguir ningún resultado y abocarte a practicar otro deporte de riesgo, alguno de esos que nadie sabe realmente en qué consisten, pero que dan mucho miedo, como por ejemplo el “Grexing”.

Yo qué quieres que te diga, creo que me voy a volver a apuntar a un gimnasio.

Lola Larreina para AtenasDigital.com

Hay 1 comentario en esta entrada:

  1. O. dice:

    Jjjjjjjj, si, es buena idea apuntarse a un gimnasio…. Yo los visito el primer mes…..luego me acuerdo que debo ir cuando veo las siguientes mensualidades cargadas en la cuenta corriente.

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